|
A dos grupos de personas se les hizo la siguiente pregunta: ¿Qué es la riqueza?
Los del grupo número 1 contestaron de la siguiente manera:
Arquitecto: Tener proyectos que me permitan ganar mucho dinero.
Ingeniero: Desarrollar sistemas que sean útiles y muy bien pagados.
Abogado: Tener muchos casos que dejen buenas ganancias y tener un BMW.
Médico: Tener muchos pacientes y poder comprar una casa grande y bonita.
Gerente: Tener la empresa en niveles de ganancia altos y crecientes.
Atleta: Ganar fama y reconocimiento mundial, para estar bien pagado.
Y los del grupo número 2 contestaron lo siguiente:
Preso de por vida: Caminar libre por las calles.
Ciego: Ver la luz del sol y a la gente que quiero.
Sordo: Escuchar el sonido del viento y cuando me hablan.
Mudo: Poder decir a las personas cuánto las amo.
Inválido: Correr en una mañana soleada.
Persona con una enfermedad terminal: Poder vivir un día más.
Huérfano: Poder tener a mi mamá, mi papá, mis hermanos, y mi familia.
----------------------------------------------------
En una sociedad consumista como la nuestra, y adoradora de las apariencias, debemos poner especial empeño en no dejarnos arrastrar por esa corriente, donde se le da valor a lo que en realidad no lo tiene, viviendo de las apariencias y de la admiración interesada de los demás.
Lamentablemente muchas veces, no nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos, por ello esforcémonos en apreciar la vida tal y como se presenta, viviendo día a día, porque mañana no sabemos si estaremos aquí.
"No midas tu riqueza por el dinero que tienes, mide tu riqueza por aquellas cosas que no cambiarías por dinero".
|

|
| |

Una vez se estaba incendiando un edificio de 9 pisos en el centro de una ciudad muy importante. Las personas del edificio al enterarse de que el edificio estaba en llamas rápidamente salieron de sus apartamentos, a excepción de un niño de 8 años de edad que dormía en el octavo piso, pues su papá había salido a comprar y su mamá estaba de viaje.
El fuego crecía cada vez más e iba subiendo piso por piso. Los bomberos intentaban apagarlo, sus esfuerzos eran cada vez imposibles El edificio estaba totalmente en llamas y los bomberos pidieron refuerzos a otras unidades de la ciudad.
El drama aumentó cuando los bomberos se dieron cuenta que había un niño en el octavo piso y el fuego crecía, iba ya por el quinto piso. De repente aparece el padre del niño preocupado por el niño, viendo este cuadro, los bomberos hacen un último intento, pero las escaleras no podían llegar hasta las paredes del edificio por haber fuego en todas ellas, entonces se escucha los llantos del niño, gritando - ¡Papi! ¡Tengo miedo!
El padre lo escucha y llorando le dice: - ¡Hijo! No tengas miedo yo estoy aquí abajo, No tengas miedo. Pero el niño no lograba verlo: - Papi no te veo, solo veo humo y fuego.
Pero el padre sabe que está ahí en la ventana porque el fuego lo ilumina. - Pero yo sí te veo, hijo.
- Hijo, ¿sabes qué debes de hacer?. Tírate, que aquí te agarramos todos los que estamos abajo, ¡TÍRATE! El hijo le dice: - Pero yo no te veo. El Padre contesta. - Sabes cómo lo debes de hacer, cierra los ojos y lánzate! El niño dice: - Papi no te veo, pero allá voy! Y cuando el niño se lanzó abajo, lo rescataron.
Entonces el Padre lo abraza, llora con el hijo, juntos pero muy contentos.
El hijo comprende que hay veces que al Padre no se le ve pero sus palabras son suficientes para confiar en él.
---------------------------------------------------
|
|
| |
Así es nuestra vida, muchas veces hay muchos incendios, sentimos problemas parecidos a este niño y nuestro padre DIOS nos dice: ¡¡TÍRATE!! CONFÍA EN MÍ, y nosotros tenemos que lanzarnos en sus brazos, aunque no veamos nada, ni sintamos nada, con FE tienes que salir adelante. ¡Porque sólo su palabra nos basta!
|
|
| |
|
|

|
|
| |

Ruth miro en su buzón del correo, solo había una carta. La tomó y antes de abrirla notó que no tenía sello, solamente su nombre y dirección.
Querida Ruth:
Estaré en tu vecindario el sábado en la tarde y pasaré a visitarte, por la noche. Con amor, Jesús.
Sus manos temblaban, no podía creer lo que había leído.
¿Por qué querría venir a visitarme el Señor? No soy nadie especial, no tengo nada que ofrecerle...
En ese momento, Ruth recordó el vacío reinante en los estantes de su cocina.
No tengo nada para ofrecerle. Tendré que conseguir algo para la cena.
Buscó en la cartera y dejó caer el contenido sobre la mesa: Cinco pesos y cuarenta centavos. Compraré algo de pan y alguna otra cosa…
Se puso un abrigo y se apresuró a salir.
Un kilo de pollo, medio de pan y un litro de leche... De camino a casa, Ruth escuchó una voz:
¿Señora, señora....nos puede ayudar?
Ruth estaba tan absorta pensando en la cena, que no pudo ver a las personas que le llamaban.
Eran una pareja, se los veía muy mal, sucios, harapientos. Mire, señora no tengo empleo, mi mujer y yo hemos estado viviendo en la calle, desde hace tiempo, tenemos mucho hambre y frío, no tenemos nada, podría usted ayudarnos.... Ruth los miro con más cuidado, estaban muy sucios y evidentemente desnutridos, en ese momento pensó que ellos podrían obtener algún empleo si realmente quisieran. Señor, quisiera ayudarles, pero yo también soy una mujer muy pobre, tengo solo un poco de pan y muy poca comida que esta destinada a un importante huésped, que vendrá a visitarme esta noche. Esta bien señora, entiendo, gracias de todos modos y perdone la molestia. El hombre puso su brazo sobre los hombros de su esposa y se fueron.
Al verlos irse así, Ruth sintió un fuerte latido en su corazón y gritó: ¡Señor, Señor espere! La pareja se detuvo y vieron como Ruth corría hacia ellos. Por favor, acepten esta comida, ya se me ocurrirá algo para servir a mi invitado...Y le entregó la bolsa con los alimentos.
¡Gracias, señora, muchas gracias! ¡Si, gracias!, dijo la mujer temblando de frío.
Sin pensarlo, se quitó el abrigo y lo puso sobre los hombros de la mujer.
Sonriendo y llena de gozo por lo que había hecho, Ruth, volvió a su casa, sin nada en sus manos, tiritando de frío y con la alegría por un lado de haber hecho el bien y por otro con la tristeza de no tener nada para la cena.
Antes de abrir la puerta se dio cuenta de que había otra carta, con las mismas características que la anterior, sin sello, ni remitente. Tomó el sobre y lo abrió: Querida Ruth:
Gracias por la deliciosa cena y gracias también por el hermoso abrigo. Con amor, Jesús
---------------------------------------------------
|
|
| |
Jesús te dice:
“Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver". Los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?" Y el Rey les responderá: "Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo".”. Mateo 25: 35-40
|
|
| |
|
|

|
| |

Las estaciones del año marcan los tiempos naturales de nuestro Planeta. La Primavera viene acompañada de nacimiento, renovación, movimiento y vida. El otoño, de sosiego, reflexión, reproducción y vida.
Resulta curioso, pero a pesar de toda la tecnología, de todos los avances y de todos nuestros esfuerzos por desvincularnos de nuestra naturaleza “animal”, la mayoría de los seres humanos experimentamos en nuestro cuerpo y en nuestra mente los cambios que se producen con cada estación. Nos sentimos felices, recargados y eufóricos en primavera. El otoño nos invita a resguardarnos en nuestro hogar, al descanso y nos prepara poco a poco para el letargo invernal.
Si nos dejamos llevar y fluimos por las sensaciones estacionales, nuestra mente y nuestro cuerpo respetan los ritmos naturales con los que convivimos en armonía durante millones de años.
Tras el reposo del invierno, la primavera llega llena de energía con sus múltiples flores, brotes verdes y perfumes. Una multitud de cambios se produce a nuestro alrededor y todo en el ambiente nos estimula y nos empuja a movernos, renovarnos y evolucionar.
Nuestra vida puede estar envuelta en un crudo invierno pero al final siempre llegan los brillantes rayos del sol de primavera que todo lo iluminan. Si no existiera el frío invierno no podríamos valorar la hermosa brisa de una mañana primaveral.
El otoño sigue al caluroso verano. Las hojas caen de los árboles, el ambiente refresca, los colores cambian y la luz adopta matices que no existen en ninguna otra época del año y así también nosotros sentimos la necesidad de cambiar, de frenar un poco a pensar.
Primavera y Otoño, tiempo de vida, tiempo de reflexión. Primavera y Otoño, tiempo de movimiento, tiempo de sosiego.
Cada época, cada estación, cada etapa de la vida tiene su encanto, tiene algo que enseñarnos y algo de lo que podemos disfrutar. Solamente necesitamos mirarla con el corazón, pues Dios nos habla a través de la naturaleza con todo el amor de un Padre hacia sus hijos.
---------------------------------------------------
|
|
| |
“Ahora es el momento de hacer lo que más quieras. No esperes al lunes, ni esperes a mañana. Que no aumente ante ti la caravana de sueños pisoteados. Ya no esperes, no reprimas por miedo o cobardía. No postergues la vida con más muerte, Y no esperes más nada de la suerte, que no hay más que tu tesón y tu energía. Dale forma a tu sueño, como el viento que vive y se transforma. Y para que todo resulte a tu manera, redacta para ti mismo tu norma, y convierte tu otoño en primavera.”
E.J. Malinowski
|
|
| |
|
|

|
|